¿Por qué cuesta pedir ayuda a un profesional, aunque nos encontramos mal?

 

Porque es difícil reconocer y aceptar que no podemos salir solos de una situación, pedir ayuda nos hace conectar con nuestra vulnerabilidad. El miedo a lo desconocido, la falta de información de lo que es un tratamiento profesional, los prejuicios que tenemos de lo que supone ir al psicólogo, la desconfianza que nos genera habernos de poner en manos de una persona que no conocemos, y el hecho de pensar que nosotros mismos somos capaces de salirnos del problema y que todo lo que nos pasa sólo depende de nuestra fuerza de voluntad. Pensamos que un profesional sólo escucha y que esto también lo puede hacer un amigo. Pero un amigo, por muy buena voluntad que ponga, no tiene las herramientas ni los conocimientos que tiene un profesional para ayudarnos a salir de una situación de la que estamos atrapados. Trabajo para que la persona logre mejoras a corto plazo y cambios que se mantengan con el tiempo.

 
Lluisa Coll, Colegiada nún. 15985 - T 606 847 070 / contacto
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