Los abusos sexuales

"La traición del abuso sólo necesita un minuto: un adulto que pone sus dedos bajo las bragas de una niña, sólo treinta segundos. Después de eso, el mundo ya no es el mismo."

Ellen Bass i Laura Davis

 

Si han abusado sexualmente de ti, no estás sola o solo. Según las últimas estadísticas, un 23 % de niñas y un  15% de niños menores de 17 años, han sufrido un caso de abuso sexual, y de estos un 60 % no ha recibido nunca ningún tipo de ayuda. El abuso sexual sucede a niños de todas las clases sociales, razas, religiones o sexo. Quien abusa sexualmente de los niños son padres, madres, padrastros, tíos, hermanos, abuelos, vecinos, amigos de la familia, figuras de autoridad, cuidadores, maestros, desconocidos, etc. Todo tipo de abuso ha provocado un mal, y el trauma que produce no finaliza cuando acaba el abuso. Si abusaron de ti cuando eras pequeña o pequeño, probablemente estés experimentando efectos que obstaculicen tu funcionamiento en la vida cotidiana.

No obstante, es posible la recuperación y vivir bien y feliz. Vivir bien es más que aligerar los síntomas, más que curarse las heridas, más que funcionar correctamente. Vivir bien quiere decir disfrutar de la sensación de salud e integridad, y sentirse satisfecho con la vida.

Cómo se puede saber si se ha estado víctima de abuso sexual durante la infancia?

Cuando eras niño o adolescente:

•    ¿Te acariciaron, besaron o abrazaron una persona adulta o más mayor que tu, para obtener su propia gratificación sexual?
•    ¿Te obligaron a practicar sexo oral un adulto o persona más mayor que tú?
•    ¿Te hicieron presenciar actos sexuales?
•    ¿Te violaron o te penetraron de alguna u otra manera?
•    ¿Te viste obligado a escuchar largas conversaciones sobre temas sexuales?
•    ¿Te hicieron caricias o daño en los genitales mientras te bañaban?
•    ¿Te obligaron a ver películas de sexo u algún otro tipo de pornografía?

Algunas personas no son capaces de recordar ninguna experiencia concreta, como las que aparecen en las preguntas, pero, tienen la fuerte sensación que alguna cosa les pasó. Muchas personas que han sufrido abusos creen que no fue lo suficientemente grave para definirlo como un abuso. Suelen decir: “no fue un incesto, sólo fue un amigo”, “sólo pasó una vez”, “ya tenía catorce años”, “sólo me hacía ver películas”, etc. Estas expresiones denotan como se quita importancia al abuso sexual.

Para protegerse, los niños suelen reaccionar delante el abuso, olvidando qué pasó. Por eso, es posible que no se tengan recuerdos conscientes de haber sufrido un abuso. Es posible haber olvidado grandes períodos de la infancia; a pesar de todo, quedan las sensaciones: cuando te tocan de cierta manera, sientes asco; ciertas palabras o ciertos gestos faciales, te asustan; sabes que nunca te gustó que te tocaran de una determinada manera, etc.

Muchas veces reconocer que se ha estado víctima de abuso sexual comienza con una pequeña sensación, un sentimiento o intuición. Es importante confiar en eso, creer que las sensaciones son válidas. Es extraño que una persona crea que sufrió abusos sexuales y después descubra que no fue así. La progresión suele ir en sentido inverso, de la sospecha a la confirmación. Si de verdad, piensas que abusaron de ti y tu vida manifiesta síntomas, hay una alta probabilidad que haya sucedido así; si no estás segura, o segur, entonces es necesario tener paciencia e indagar qué sucedió.

Curar el abuso sexual en la infancia lleva tiempo de trabajo y entrega, pero es posible. Cuando se está decidido a hacer cambios en la vida, entonces se pueden encontrar recursos para mejorar y llegar a vivir bien.

 
Lluisa Coll, Colegiada nún. 15985 - T 606 847 070 / contacto
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