El Duelo

"Sólo aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo que es importante es crecer, a través del duelo, y seguir vulnerables al amor."

John Brantner

 

La pérdida de un ser querido puede ir acompañada de cambios psicológicos y sociales que afecten a las personas en la actividad de su vida cotidiana de una manera muy profunda. Paradójicamente, la sociedad actual tiende a esconder la enfermedad y el envejecimiento y, especialmente, las vivencias y las experiencias relacionadas con la muerte y sus consecuencias.

Las personas nos preguntamos por cómo i para qué del sufrimiento del duelo. Nos preguntamos sobre el valor de este sufrimiento: sobre si es mejor olvidarlo, dejarlo de lado, no atenderlo, o bien si es mejor cultivarlo, activarlo con el recuerdo, mantener vivo el duelo y los recuerdos del duelo.

El proceso del duelo va acompañado de momentos de impacto, shock, malestar y dolor emocional, desesperanza, puede ir seguido de un período más o menos largo de reorganización y nueva vinculación con el mundo.

La elaboración de todo duelo supone muchos esfuerzos y un trabajo doloroso; pero a la vez también supone un desafío a nivel emocional. Se trata de una situación que se alarga en el tiempo, cuyo final no tiene por qué resultar negativo para la persona que ha estado en duelo. De hecho, la elaboración adecuada del duelo da lugar a un enriquecimiento personal, a un crecimiento individual y psicosocial.

Todo proceso de duelo pasa por diferentes momentos, que puede durar desde días hasta años. En un primer momento, el impacto y el shock que recibimos, hay sobre todo confusión, incredulidad, sentimiento de vacío: “no puede ser”, “eso no me está pasando a mí”, “no me puede pasar a mí”, “no me puede pasar ahora”; después, hay una segunda fase de malestar afectivo, por la alternancia de sentimientos contrapuestos: pena, tristeza profunda, culpa, negación de la culpa, tendencia a evadirse o incluso a olvidar la pérdida, la rabia, desconfianza, … En la tercera fase, hay la desesperanza, más o menos reversible, en la que la tristeza también es presente. Después vendrá el último y largo período en el que puede predominar la reorganización y la revinculación con el mundo, o bien el de desvinculación (aislamiento, rechazo del mundo, depresión, reacciones paranoides, etc.)


TIPOS DE DUELOS

Duelo normal: seguiría la evolución indicada anteriormente: el impacto o shock, malestar afectivo, desesperanza y reorganización. Las personas estamos capacitadas para superar las situaciones de duelo de forma natural. Referente al tiempo, se puede situar entre seis meses y dos años.

Duelo complicado: en su evolución pueden aparecer factores de riesgo o señales de alerta de evolución hacia el trastorno, señales y avisos que “esto puede ir o acabar mal”, de que habrá un sufrimiento excesivo, demasiado poco o que haremos sufrir demasiado a las personas que nos rodean con nuestro duelo. Cuando aparecen este tipo de reacciones o cuando los procesos de duelo se dan en circunstancias o variables difíciles: la personalidad de la persona; la vinculación entre la persona que sufre el duelo y la persona que muere; o circunstancias especialmente difíciles: pérdida de la madre o el padre durante la infancia; las muertes inesperadas o repentinas de seres queridos; pérdidas de familiares con quien se ha tenido una relación conflictiva; pérdidas por suicidio, nacimiento de un hijo gravemente afectado.

Duelo patológico: cuando el proceso de duelo va acompañado de una depresión, actitudes autolesivas, consumo de drogas, persistencia de molestias corporales.

También hay que considerar si hay duelos acumulados, o que no han estado suficientemente elaborados, que provoquen la repetición o la cronificación del sufrimiento. En la terapia se trabajan los aspectos que están haciendo difícil elaborar el duelo: dependencia emocional, vulnerabilidad especial, baja autoestima, culpabilizaciones, falta de apoyo, duelos en etapas de transición de la vida (infancia, adolescencia, separaciones, vejez, etc.)
El tipo de duelo que requiere más la intervención de los psicólogos y psicoterapeutas serían el duelo complicado y el duelo patológico, aunque también se puede consultar por cualquier duda que surja.

Duelos en situaciones específicas: pérdidas repentinas o inesperadas, duelos por abortos, bebés, muerte de la pareja, muerte de un hijo, duelo per suicidio, etc.

Mi trabajo es ayudar a la persona a traspasar el proceso de pérdida, y acompañarlo en su recuperación, para redefinir el nuevo camino que se crea después de una pérdida.

 
Lluisa Coll, Colegiada nún. 15985 - T 606 847 070 / contacto
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