Trauma y disociación

"Tengo otro yo ... bañado en lágrimas...  Lo llevo dentro de mi, en lo más profundo, como una herida."


De Michel Tournier (1972), extraido de Onno van der Hart, El yo atormentado

 

 

¿QUÉ ES EL TRAUMA?

La palabra trauma se ha utilizado con frecuencia y a la ligera, de manera que explicaré qué es el trauma y como se define. El trauma significa “herida”, “daño” o “conmoción”. El trauma se utiliza para referirse al impacto psicológico de acontecimientos que han sido altamente estresantes. Los hemos no son traumáticos en si mismos; sino lo que resulta traumático es el efecto que tiene en una persona determinada. Más que los hechos en sí, nos referimos a las personas que han desarrollado un trastorno relacionado con una experiencia traumática, eso es, cuando han desarrollado cierto grado de disociación (más adelante se explica).

El grado en el que una persona quedará traumatizada se explica por dos factores interrelacionados:

•    Las características objetivas del hecho: accidentes, pérdidas,  abusos, malos tratos diversos, violaciones, humillaciones, etc.
•    Las características individuales y subjetivas que definan la energía mental y la eficiencia mental de la persona, que constituirán la capacidad de integración.

Por lo que se refiere a los rasgos individuales, encontramos:

La eficiencia mental i la energía mental: el trauma se da cuando la eficiencia y la energía mental de una persona son demasiado bajas para poder integrar plenamente lo que ha sucedido. La eficiencia mental va cambiando con la edad (a la vez que también decrece con el envejecimiento) y tiende a cambiar con variables tales como el nivel de energía física y mental, la salud física y mental, el estado de ánimo previo, las emociones, la exposición al estrés, la falta de apoyo familiar y social, como también el sexo biológico.

La presencia de trastornos de origen traumáticos se ha relacionado con la edad de la persona: cuánto más pequeña es una persona, es más probable que desarrolle un trauma; si una persona ha sufrido una situación previa que le cree factores de vulnerabilidad, o sufre alguna enfermedad, tenga falta de apoyo a nivel familiar o social, también podrán ser otros factores desencadenantes para que se desarrolle un hecho traumático.

¿QUÉ ES LA DISOCIACIÓN?

"Sin ser consciente, me esforzaba por tener separados mis dos mundos. Sin saber nunca por qué,  me aseguraba siempre que podía, que no hubiera el menor contacto, dentro de la división que yo misma había creada, entre la niña de día y la niña de noche."

Marilyn Van Derbur (2004), extret d’Onno Van der Hart

Cuando hablamos de disociación, hablamos de una división de la personalidad. La disociación sería una división entre los diferentes sistemas de pensamientos, afectos, conductas, sensaciones y recuerdos. Este sistema tiene su propio sentido de la identidad, aunque éste puede estar muy infravalorado o ser ignorado por la persona. Por ejemplo, la sensación está disociada, continua estando dentro del contexto de un yo:

•    Yo estoy muy asustado, estoy triste, siente un punzada en el estómago…

Este sentido del yo puede ser bastante discrepante de otro sentido del yo, que existe al mismo tiempo:

•    Yo no estoy asustado, estoy bien, no siento nada, no tengo ningún dolor…

El sentido de nuestra identidad puede quedar bastante limitado y estar restringido al conocimiento de sólo una pequeña parte de la experiencia. Ateniendo estos hechos se distingue la parte aparentemente normal de la persona (PAN), es decir, la parte disociada de la personalidad que evita los recuerdos traumáticos; y la parte emocional de la personalidad (PE) que ha quedado fijada en los recuerdos traumáticos, que también puede evitar la PAN, como también la realidad actual.


¿CÓMO ES LA PERSONA CON LA CONCIENCIA NORMALMENTE ASOCIADA?

Una persona tiene la conciencia asociada cuando está presente en todo lo que sucede a su alrededor. Somos conscientes de nuestro entorno y de las percepciones que se generan. A pesar de tener emociones diferentes y encontrarnos en situaciones diferentes, siempre sentimos que somos la misma persona. Las distracciones de la conciencia son también controlables. Por ejemplo, si estamos realizando un trabajo y  nos ponemos a pensar en otro tema, podemos volver al trabajo que desarrollábamos al principio, si así lo queremos. Es decir, la consciencia disociada funciona de forma integrada, de manera que los recuerdos son recuperados de forma organizada. Los recuerdos se pueden recuperar sin problemas y se vuelve a recuperar el trabajo que inicialmente se estaba llevando a término.
 

¿CÓMO ES LA PERSONA CON LA CONSCIENCIA DISOCIADA?

En cambio, la disociación se da cuando escapamos de un recuerdo traumático (accidentes, muertes, abusos, malos tratos, violaciones, etc.) y
pretendemos que éste quede aislado de nuestra memoria, de manera que quede en el “olvido”, como si éste no hubiera existido. Es decir, en lugar de estar integrado a todas nuestras memorias, el recuerdo que ha sido traumático se disocia, es decir, queda aislado de los otros recuerdos. El recuerdo traumático  queda bloqueado por un tiempo. En lugar de formar parte de los otros recuerdos, que forman parte de nuestra experiencia, el recuerdo traumático se conserva en una especie de “escritorio”,  donde diversas veces se filtra a la conciencia, pero no puede, y así queda almacenado de forma no funcional en nuestra memoria. Para entendernos, es como si el material disociado del recuerdo traumático de nuestra memoria estuviera envuelto de muros, quedara escindido, fragmentado, separado o en compartimentos no conectados. De manera que la información no se integra con el resto de material de nuestra memoria, ni es un complemento que esté conectado a la consciencia presente.

Los recuerdos traumáticos se manifiestan en muchos aspectos: los pensamientos, las imágenes, los sentimientos, los comportamientos y las sensaciones físicas. La persona que se encuentra disociada sufre algunos de estos síntomas:

•    El cuerpo se puede volver rígido, con una expresión estática.
•    Lentitud para responder a los otros.
•    La persona se vuelve insensible a las emociones o está especialmente desconectada.
•    Las cosas parece que pasen a cámara lenta o avancen muy rápido.
•    Hay una falta de conexión con el entorno, se pierde la pista de lo que está pasando, se despista con mucha facilidad. Tiene lapsus de memoria, se distrae fácilmente y es descuidado.
•    La persona mueve los ojos con ansiedad, de un lado a otro, parpadea rápidamente, tiene la mirada lejana o aturdida.
•    La persona está ausente, como si fuera un observador de la situación, en lugar de un participante. Tiene fantasías y sueña en exceso.
•    La persona funciona con el piloto automático, se siente como un robot.
•    Se queda adormecido durante el día y se siente desorientado.
•    Tiene experiencias de desrealización: la gente o el mundo no parecen reales, lugares familiares parecen extraños, no se reconoce en el espejo, el mundo parece un sueño, a través de un velo, como si uno realmente no existiera.
•    Se puede sentir como que está mirando las cosas desde fuera de su cuerpo.
•    La persona se siente dividida, como si fuera dos personas, una antes y otra después del trauma.
•    Su estado de atención se nubla, hay sensaciones confusas, no puede tener una idea clara de sus pensamientos, ya que la mente se queda en blanco.
•    La persona puede tener comportamientos extraños, inexplicables, que le cuesta entender a él mismo, ya que interiormente se siente dividido.

El tratamiento de los hechos de nuestra vida que están disociados es posible tratarlos, mediante diversas técnicas que han demostrado ser altamente eficaces.


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Lluisa Coll, Colegiada nún. 15985 - T 606 847 070 / contacto
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